Wednesday, March 24, 2010

Esquema argumental

El análisis, a través de los estudios de género, de los autorretratos de Lola y Manuel Álvarez Bravo y los retratos que tomaron el uno del otro a lo largo de sus vidas, permite entrever la dinámica de su relación de pareja y su práctica artística más allá del nivel anecdótico o biográfico.

Las diferencias y similitudes en sus códigos de representación se debieron a una influencia mutua y a su contexto histórico; se manifiestan en elementos referenciales y recursos formales. Los retratos expresan el desarrollo de su relación desde el plano personal hasta el profesional.


i. Similitudes y diferencias en los códigos de representación.

La estética de manejan es similar desde un punto de vista formal. El uso de encuadres centrales e iluminación en tonos de gris (sin claroscuro profundo) se aprecia en ambos cuerpos de trabajo. Lola se acerca más a sus sujetos, las fotografías incluyen los rostros y sus expresiones resultan centrales. En el caso de Manuel, el concepto y el espacio tienen más protagonismo; los sujetos pasa a segundo plano. Caen dentro del paradigma que menciona Whitney Chadwick en su estudio sobre Robert y Sonia Delaunay.

"La identificación de la creatividad artística de una mujer con fuerzas de la naturaleza innatas y poderosamente generativas sitúa las producciones de las mujeres fuera de la esfera mediada de la actividad cultural masculina. Los hombres estudian y piensan; las mujeres sienten y generan instintivamente. En la polarización occidental de mente y cuerpo los hombres son recompensados por ser intelectuales y teóricos, las mujeres por ser intuitivas y procreacionales."

Visto desde un punto de vista más específico, los autorretratos son sumamente expresivos en como se ven a sí mismos y deciden proyectarse ante la cámara. Lola se aleja de la mirada del lente y cierra los ojos, utiliza elementos para un juego de luces y texturas que terminan mimetizándola con el fondo. En cambio, Manuel mira directamente al lente, utilizando un cristal para reflejar su imagen; se asume a sí mismo como fotógrafo y utiliza su cámara para ocultar su rostro, poniéndola en primer plano y como punto focal. De esta manera, ambos evitan la mirada del espectador; ella de una manera lúdica y poética, él por medio de las herramientas de su profesión.

Los retratos que tomaron el uno del otro son importantes ya que permiten analizar no sólo como percibían al otro sino como decidían proyectarse frente a su cámara. Tanto el fotógrafo como su modelo se involucran en la creación de la fotografía, en este caso, siendo ambos artistas, su colaboración se vuelve más compleja. La incertidumbre de sus aportaciones en estas imágenes se multiplica al considerar poses, encuadres y espacios. En estos retratos se ve un cambio temporal que permite trazar el desarrollo de su relación. En las primeras imágenes, se encuentra un Manuel relajado que se presenta ante la cámara sin poses ni artificios. Posteriormente, la visión cambia y su naturalidad frente a la cámara da paso a la conciencia de ser observado. En el caso de Lola se puede observar lo mismo, en el retrato temprano el encuadre y el ángulo son íntimos, casi invasivos, en cambio, en el posterior la pose es alejada y severa, de reflexión.


ii. Sus vidas; su relación de pareja. (lo biográfico, los textos de Lola)
iii. El contexto social. (lo histórico)
iv. La dinámica de aprendizaje; la profesionalización y el reconocimiento (la pasividad del “contagio“,, textos crónicos y críticos)

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